Cuida tus horarios

El cambio de horarios y rutinas afecta también al hambre y la ansiedad con la que nos sentamos a la mesa. Por ello es muy importante mantener nuestra rutina horaria en la medida de lo posible e intentar no saltarnos ninguna de las comidas o, por el contrario, comer muchísimo más de lo que haríamos si estuviéramos en casa. 

Controla la cantidad

En la cantidad ingerida está el truco. Muchas veces al saltarnos una dieta aprovechamos para saltárnosla del todo, y ahí es donde nos equivocamos y engordamos.
El buffet de un hotel puede ser el peor enemigo de una alimentación ordenada. Llegar a desayunar y poder elegir entre muchísimas más posibilidades de las que estamos acostumbrados nos puede hacer sobrepasar en mucha cantidad lo que de verdad necesitamos. Y si bien es correcto ingerir fruta, hidratos y proteína en la primera comida, la bollería que suelen ofrecer este tipo de desayunos no es nada recomendable.
 

Aprende a elegir

Cuando estamos de viaje comer comida casera es mucho más complicado, por lo que aprender a elegir en la carta de un restaurante es algo básico. Lo primero que habremos de escoger es el lugar en el que vamos a comer por lo que, los sitios de comida rápida deberían quedar descartados. En cualquier otro tipo de local, la verdura a la plancha, al vapor o a la brasa siempre serán un acompañamiento mucho más saludable que unas patatas fritas. Ensaladas, cremas vegetales y carnes o pescados a la plancha son un plato principal cargado de nutrientes y bajos en calorías y la fruta fresca es el postre ideal por encima de cualquier dulce por muy casero que sea. 

No dejes de hidratarte

Beber agua y mantenerte hidratado es básico a la hora de controlar la alimentación y también el hambre. Si optamos por refrescos siempre es mejor elegirlos sin gas, sin alcohol y ‘light’ o bajos en calorías. 

No te obsesiones

No hay que obsesionarse. Y menos si el viaje es por placer. Hay que saber también disfrutar de los pequeños paréntesis que nos proporcionan las vacaciones. Así, si hemos caído en una comida copiosa o en un desayuno de varios viajes a la barra del buffet, no hay mejor solución que controlar las siguientes ingestas del día, sin castigarnos por el capricho que nos hemos dado.