Cuando comprar se convierte en un concurso de la tele.

Cuando escoger productos transgénicos o ecológicos es como un concurso

Coges el carro de la compra y comienzas a desfilar entre multitud de etiquetas: alimentos naturales, ecológicos, transgénicos, tradicionales, artificiales… Qué mareo, ¿no?

Sólo falta que aparezca el típico presentador y formule la pregunta: “Vamos, por un trillón de euros: estás frente a dos clases de tomates, unos ‘de toda la vida’ con una pinta estupenda y baratitos, y otros un poco más feúchos pero con una brillante etiqueta que dice ‘ECOLÓGICOS’. ¿Cuáles te vas a llevar para cenar esta noche?”

Comienzas a sudar: ¿tomates bonitos, baratos y (probablemente) manipulados genéticamente o tratados con pesticidas, o feos y caros pero (en teoría) ecológicos?

Vale, quizá lo estamos exagerando un poco, ya que en el caso de los tomates (y de las frutas y hortalizas en general) es bastante obvio que la opción natural es la más acertada. Pero no siempre es así.

Un estudio realizado en la Universidad Complutense de Madrid ha demostrado que, en el caso de los embutidos, es más seguro optar por los que han sido manipulados que por los de origen casero. ¿Por qué?

Pues porque al parecer los ‘temidos’ conservantes mantienen a ralla a múltiples bacterias y microorganismos tóxicos. Éste es el caso de la ‘listeria monocytogenes’, una bacteria patógena causante de infecciones graves y que afectan en especial a mujeres embarazadas, niños, ancianos y personas inmunodeprimidas.

Esta bacteria puede crecer en una gran variedad de ambientes, y su capacidad para multiplicarse a temperaturas de refrigeración y adherirse a las superficies en las que se elaboran y manipulan los alimentos, hacen de las listerias unos huéspedes indeseables en las industrias alimentarias.

Éste es uno de los casos en los que los avances tecnológicos en la industria alimentaria (en este caso la química) nos hace la vida más fácil y segura. No obstante, en lo que a manipulación de los alimentos se refiere, debemos decir que nosotros defendemos la creencia de que ‘cuanto más natural, mejor’ (aunque con excepciones, por supuesto).

Por otra parte, ¿qué mejor forma de saber qué comes que conociendo el origen del alimento? (¡Y más si ese origen se sitúa en tu terraza o balcón!) Los huertos urbanos están muy de moda, y no es de extrañar: son fáciles de mantener, baratos (dependiendo de lo que plantemos) y naturales. Además, las frutas y hortalizas cultivadas en casa… ¡están buenísimas! (Aunque sólo sea por el trabajo que tienen detrás.)

Desde Royal os animamos a comenzar vuestro propio huerto urbano. Si no sabéis por dónde empezar o qué hacer, os recomendamos este blog: http://miqueridohuertourbano.blogspot.com.es/

No sólo tiene comentarios acerca del seguimiento de sus plantitas (con fotografías y posts muy trabajados), si no también sobre muchas otras cosas que podéis hacer de forma artesanal como, por ejemplo, jabón.

Así que ya sabéis, los alimentos: ecológicos (excepto, por ahora, el embutido) y si pueden ser de casa, ¡mejor que mejor!

¿Os imagináis una tostada con tomate natural acabado de cosechar de vuestro huertecito, con aceite de oliva virgen y salmón ahumado Royal? Hmmmmm… qué sencillo, ¡y qué delicia!

Si queréis acceder a la noticia del estudio de la UCM, haced clic aquí.

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