Oler, ver y comer

Qué fue antes, ¿el huevo, o la gallina? Y en este caso, qué te seduce antes en un plato, ¿el olor, o la apariencia?

Hace unos días, en el primer taller de #RecetasROYAL (puedes leer el resumen aquí), la gran chef Ada Parellada, quien nos hizo maravillosamente de anfitriona y maestra de ceremonias, nos lanzó una pregunta de esas que hacen reflexionar: ¿creéis que, con la aparición de los blogs, la cocina se ha vuelto más visual? ¿Prima la vista sobre el resto de sentidos?

Vivimos inmersos en la cultura de la imagen y la apariencia pero, ¿cómo afecta esto a la gastronomía?

Recientemente fueron publicadas las 1.697 modificaciones del Diccionario de la Real Academia Española y entre ellas, ¿a que no sabéis qué vocablos han sido aceptados y han entrado a formar parte oficialmente de nuestra lengua? Pues nada más y nada menos que ‘emplatado’ (acción de emplatar) y ‘emplatar’ (colocar (la comida) en el plato de cada comensal antes de presentarlo en la mesa).

Pero ¿el emplatado no lleva haciéndose ‘toda la vida’? ¿Y antes no había necesidad de ponerle nombre? ¿O es que no era tan relevante como ahora? Qué fue antes: ¿la acción de emplatar o el vocablo? Sea como fuere, a la hora de elaborar una receta, todos esperamos que nos quede ‘como en la foto’, ¿o no?

Parece obvio que, pese a la importancia de la vista, el gusto es lo principal (¡no olvidemos que hablamos de comida!), pero aún así, por delicioso que pueda estar un manjar, si no nos seduce visualmente… Por ejemplo: ¿comeríais unos jugosos y gordos gusanos, aunque os dijeran que saben estupendamente? ¿Y si, pese a la pinta, olieran bien? Más de la mitad de vosotros, probablemente no…

Y es que, por mucho que nos cueste admitirlo, ‘comemos por los ojos’. Si no fuera así, no sería necesario tanto retoque fotográfico, tantos ‘trucos’ y técnicas visuales para hacer que la comida parezca más apetitosa en las fotos. ¿Que no sabéis de qué hablamos? Pues, por ejemplo, de todo el trabajo que comporta sacar ‘el perfil bueno’ de una hamburguesa de McDonalds [ENG]: fotógrafo profesional, estudio, diseñador, ‘maquillador’… No vamos a juzgar si estará más o menos buena, tan solo comparar la imagen que se nos vende versus la que se nos presenta en realidad. Insistimos en que éste es sólo un ejemplo, pero es una práctica muy generalizada, especialmente en publicidad.

Lo que nos ha hecho pensar: ¿creéis que una de las medidas a seguir para reducir la obesidad podría ser limitar los anuncios de comida? ¿Comería menos la gente (o más sano) si se eliminaran las fotos de los menús?

Bueno, al parecer este post termina con más preguntas que las que empezó. Nos encantaría conocer vuestra opinión, ¡quizá podáis arrojar un poco de luz sobre nuestra falta de respuestas! 🙂

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