Soltando los botones del pantalón en estas fiestas

Son fechas de comilonas, y los kilos de más, la pesadez, la hinchazón y la acidez estomacal nos persiguen. Aunque hay algo que podemos hacer para evitarlo…

Como, por ejemplo, leer este post. Hace unos días encontrábamos un interesante artículo con consejos para sobrellevar mejor los excesos de estas fiestas, así que, ¿por qué no convertirlo en post y compartirlo con vosotros?

Seguro que todos hemos oído más de una vez lo beneficioso que es beber un par de vasos de agua antes de las comidas: ayuda a sentir satisfacción antes, por lo que (en teoría) nos hace comer menos. Además, si cambiamos las bebidas azucaradas (tipo refresco) por zumos de fruta natural, o mejor aún, por agua, pues perfecto. Ya sabéis que la mejor bebida para acompañar es el agua, y que, aún así, no es recomendable beber grandes cantidades mientras comemos…

Tampoco debemos dejar que estas fiestas sean la excusa para cometer todos los excesos nutricionales que se nos ocurran: una ingesta excesiva de alimentos puede ocasionar (y seguramente lo haga) dolores gastrointestinales como ardor, hinchazón, pesadez, acidez, etc. Así que, cada vez que la abuela o madre de turno os intente colocar el ante-penúltimo muslo de pollo/huevo relleno/canapé, sed sensatos y pensad en las horas posteriores a la cena. ¿Estáis seguros de querer pasarlas incómodos, si no en el baño?

No abuséis de salsas, purés, harinas, grasas saturadas, azúcares, fritos y bebidas alcohólicas. Ya sabemos que los turrones están riquísimos, que brindar con agua da mala suerte y que es muy divertido decir “Pamplona” con un polvorón en la boca, pero pensad que este ritual lo vais a repetir días y días. No tengáis ansiedad por comer mucho y de todo, ¡que ya vendrán otras ocasiones para degustar todos los manjares típicos de la Navidad!

Y no sólo eso, ¿sois de los que desayunáis “restos”? Pues es una muy mala idea, lo mejor es congelar las sobras para más adelante, ¡las disfrutaréis más! Tened en cuenta que vuestro organismo todavía no se ha repuesto de los excesos de la noche anterior, y que lo peor que le podéis hacer es darle más trabajo.

Se tarda cuatro días en metabolizar las grasas, y si no dejamos de ingerir cantidades y cantidades, éstas acabarán ocluyendo nuestras venas y arterias y provocándonos problemas de circulación como el colesterol y, en un futuro, enfermedades relacionadas con el sobrepeso (diabetes tipo 2 e hipertensión).

Pensad que en cada comida navideña podemos estar ingiriendo hasta 3.000 calorías, ¡el doble de lo que ingiere una persona adulta normal en un día!
Es momento de cuidarse y vigilar un poco lo que comemos, ¿no creéis? Y por supuesto, no dejéis de lado la actividad física. ¡Es fundamental para contrarrestar!

Esperamos que no tengáis que desabrocharos el primer botón del pantalón, y que tengáis unas estupendas fiestas rodeados de familia y amigos. ¡Felices Reyes!

Crédito de imagen: PetitPlat – Stephanie Kilgast via photopin cc

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