Vacaciones con destino… ¡tu intestino!

Consejos ROYAL para alimentación al aire libre

No seamos alarmistas: son vacaciones, hace calor, los días son largos y soleados, la gente hace más vida en la calle… ¿Por qué estropear el momento con una intoxicación innecesaria?

Pero así es, amigos. El verano también es la época en la que más riesgo corremos de contraer una infección estomacal. Con el calor, las bacterias campan a sus anchas en los entornos menos controlados (higiénicamente hablando), haciendo que sea más fácil que alguna termine viajando directamente a nuestro interior y provocándonos náuseas, mareos, vómitos y demás síntomas incómodos.

¿Cómo podemos evitarlo?

Está claro que si vamos a comer fuera de casa, poco podremos hacer aparte de escoger el establecimiento que más higiénico nos parezca, pero en lo que a tuppers, picnics y comida al aire libre casera se refiere, aquí os dejamos algunos sencillos consejos del Instituto Silestone:

• Examina el aspecto externo del producto fijándote que en la etiqueta contenga información referente a los ingredientes, condiciones de conservación y fecha de caducidad.
• No rompas la cadena del frío, ya que a temperatura ambiente las bacterias se multiplican.
• Separa los productos crudos de los cocinados para evitar la posible transmisión de microorganismos mediante la contaminación cruzada. No mezcles los utensilios y recipientes para alimentos crudos y cocinados.
• Conserva los alimentos que requieran frío en neveras con bolsas refrigerantes o cubitos protegidos para que no gotee agua y colócalos en el lugar más fresco posible.
• Utiliza agua potable y lávate las manos siempre antes de manipular los alimentos.
• Limpia los utensilios y superficies cada vez que manipules un alimento diferente, recordando que las manos del manipulador son un utensilio más.
• Prepara las ensaladas a base de vegetales crudos y embutidos en el último momento, habiéndolos lavado bien en casa (el lugar más higiénico para hacerlo).
• Cocina la tortilla con antelación para poder dejar que se enfríe y que así cuaje bien el huevo.
• Evita las salsas que contengan huevo (si son comerciales, se deben consumir en un espacio breve de tiempo para evitar recontaminaciones).
• Conserva en frío hasta el último momento los lácteos y postres hechos con huevo.
• Comprueba que la carne está bien cocinada para garantizar la eliminación de gérmenes.
• Cocina los alimentos mediante tratamientos prolongados a altas temperaturas (fritura, horno, guiso, etc.), puesto que son los métodos de higienización más eficaces.

¿Qué os parece? Como habéis podido ver, seguro que la mayor parte de las recomendaciones las seguís, pero por si acaso, hemos pensado que era buena idea refrescároslas. ¡No os queremos ver en cama en vacaciones!

Así que ya sabéis, tened cuidado con qué coméis, dónde y cómo ha sido cocinado, y os evitaréis dolores de cabeza… ¡y de estómago!

¡Feliz verano!

Y si queréis leer el post original, lo tenéis aquí.

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