Viaje a la cocina del pasado

Bacalao ROYAL en la cocina del pasado

Hasta que Colón y sus hombres no descubrieron América, en la cocina española no se conocía ni el tomate, ni la patata, ni el pimiento…

… Ni el maíz, la calabaza, el girasol (¡las pipas!), el pavo o las judías. ¿Podéis imaginar algún plato típicamente nuestro que no lleve tomate o patata? Haberlos, hay los, pero… ¿Cuántas veces a diario utilizamos estos ingredientes en nuestra cocina? Por no hablar de las judías o el maíz…

Pese a todo, la cocina del s. XV estaba llena de sabor y de ingredientes 100% naturales, ¡claro está! Algunos de los platos que la nobleza podía degustar (el pueblo llano era muy pobre y se alimentaba con los productos que podían cultivar o intercambiar con sus vecinos) eran, por ejemplo: el cordero a la miel, la ensalada de cítricos, filikas con queso de cabra, berenjenas a la miel , orejas de amán o… ¡Bacalao con salsa de ciruelas!

Así es amigos, en el s. XV ya apreciaban el gusto por la delicada y nutritiva carne blanca de uno de nuestros pescados preferidos. Y es que los sefardíes, personas que se habían convertido al cristianismo aunque sin olvidar sus raíces judías, evitaban comer la carne de cerdo y solo consumían pescados que tuvieran escamas, como el bacalao. Tampoco se veía en sus platos la caza y jamás se mezclaba la leche con la carne. Curioso, ¿verdad?

Imaginad si hubieran tenido a mano nuestro fabuloso recetario para haber podido sacar mayor partido del bacalao… Aunque, ¡más de algún ingrediente seguro les hubiera resultado desconocido todavía!

Además de lo que habéis leído hasta ahora, en la corte de aquella época eran típicos los banquetes ofrecidos por el rey, una muestra de su poder y generosidad, y donde la comida que iba a ser ingerida por el monarca era constantemente custodiada y ‘probada’ previamente para evitar posibles envenenamientos o males de estómago. Tan sólo el máximo representante de la realeza utilizaba platos, y éstos eran de metal y se cambiaban con cada comida, el resto de los asistentes degustaban los manjares servidos sobre distintos tipos de pan, con la suficiente consistencia como para aguantar desde las carnes más jugosas a los caldos o pucheros más sustanciosos. ¿Os lo imagináis? ¡El paraíso de los ‘paneros’!

Y en el caso de ‘las sobras’, en lugar de guardarlas en tuppers o hacer croquetas, que es lo normal en nuestros tiempos, se repartían entre la servidumbre en función del rango: cuanto más arriba, mejores manjares.

¿Queréis saber más sobre la cocina del s. XV? Pues aquí tenéis uno de los artículos que nos han ilustrado sobre las curiosidades de la gastronomía del pasado, y aquí el otro. Interesante, ¿verdad? ¡Lo que se aprende hoy en día!

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