Elaboración

Este proceso es llevado a cabo por un maestro ahumador que elabora la “receta” específica de tiempo de ahumado y cantidad de mezcla de hierbas aromáticas que necesita cada partida, en función del grosor y tamaño de los filetes, de la época del año en que han sido capturados, etc. que convierten esta fase del proceso en todo un arte. El resultado es el fino bouquet que identifica a nuestros ahumados y que tanto aprecian los consumidores.

Después de reposar un mínimo de 24 horas en una cámara de refrigeración, el salmón ahumado se pesa y se envasa en sus diversos formatos. Este último proceso también se realiza manualmente para mantener las propiedades organolépticas del salmón intactas.

Gracias a la unión de la tradición y la tecnología, el resultado es un salmón ahumado con textura firme y sedosa, de total trazabilidad y máxima caducidad (hasta 45 días refrigerado).